La poda de árboles y arbustos suele ser una de las labores peor ejecutadas en los jardines. El desconocimiento de los que la aplican provoca recortes drásticos, impone formas artificiales a los arbustos y establece intervenciones rutinarias que se repiten año tras año sin demasiada reflexión.

Sin embargo, una poda bien planteada puede marcar la diferencia.
Hacer prosperar un jardín depende de la habilidad del jardinero para entender el momento de intervención adecuado para cada especie y de si, realmente, es necesaria en todos los casos. Si el profesional que se hace cargo de tu jardín hace las cosas sin criterio, es la hora de poner los puntos sobre las íes con una buena asesoría de mantenimiento para tu jardín.
Si compruebas, año tras año, que el estado de tus árboles y arbustos no mejora, si las plantas de tu jardín florecen poco, crecen desordenadamente y con un aspecto débil, puede ser debido a una poda errónea. Y, déjame decirte, que, normalmente, el exceso de poda es mucho más perjudicial que dejar a tus pobres plantas tranquilas uno o dos años seguidos.
Jardineros expertos
La poda profesional (y beneficiosa para tus plantas) parte de una idea sencilla: cada especie tiene su propia forma, ritmo de crecimiento y necesidades. Intervenir olvidándonos de esto suele provocar estrés, brotaciones débiles y una mayor dependencia de futuras podas.
En árboles y arbustos podemos trabajar siempre con una máxima: menos es más. El objetivo no debería ser “ordenar” la planta, sino eliminar lo estrictamente necesario para mejorar su estructura, su salud y su relación con el espacio que ocupa.
Una poda bien ejecutada permite que la luz y el aire penetren en la copa, reduce el riesgo de enfermedades y favorece un crecimiento equilibrado a largo plazo. Pero esto sólo lo obtendremos de tratar con verdaderos jardineros, que poseen todos los conocimientos necesarios para realizar esas podas que “no se ven”. De hecho, ese podría ser un buen indicativo de una poda rigurosa: que no se note a simple vista.
Debemos abandonar ideas preconcebidas que, generalmente, provienen de décadas de agricultura intensiva y productivista como, por ejemplo, que cortar grandes ramas estructurales de una copa madura y formada harán rebrotar al árbol con más fuerza y salud.

Podar para tener mas flores
No todas las especies se podan igual ni en el mismo momento del año. Debemos tener en cuenta la biología de cada planta para evitar perjudicar sus ciclos naturales y, sobre todo, aquellos que tienen que ver con la producción de flores.
Los arbustos de floración primaveral, por ejemplo, suelen florecer sobre madera del año anterior, por lo que una poda mal programada puede hacer que no veas una sola flor en tu jardín. Sin embargo, hay especies que agradecerán una pequeña intervención tras la floración para ver mejorado su aspecto y potenciar la aparición de una segunda remesa de flores.
Contar con una buena planificación y asesoramiento profesional en jardines evita daños innecesarios y permite que la poda cumpla su verdadera función.

Poda de arbolado
En el caso de los árboles, la poda tiene una importancia mayor: la seguridad. Ramas secas, mal orientadas o estructuralmente débiles pueden suponer un riesgo, especialmente en jardines urbanos o espacios públicos.
Una correcta poda estructural en las primeras etapas de crecimiento reduce la necesidad de intervenciones agresivas en el futuro. En ejemplares adultos, el objetivo debe ser siempre conservar la integridad del árbol y respetar su arquitectura natural.
Un buen punto de partida para entender la importancia de una poda mínima y profesional sería no ejecutar cortes mayores de 6-7 cm. Sí, puedes coger un metro o una regla y darte cuenta de lo poco que deberíamos dañar a nuestros árboles. Estamos acostumbrados a ver enormes mutilaciones y darlas por buenas sin entender que son heridas gravísimas que comprometen la salud de nuestros ejemplares.
Lo ideal es podar muy poco, sólo cuando sea necesario y en las primeras etapas de crecimiento.
Menos poda , mejor jardín
Un jardín bien diseñado desde el inicio reduce la necesidad de podas continuas. Si elegimos especies adecuadas en tamaño y porte al espacio disponible nos evitaremos los consabidos problemas. Un árbol que alcanzará los 35 metros de altura no debería estar en el patio de una vivienda o cerca de la fachada de un edificio…parece lógico, ¿verdad?

Cuando elegimos un árbol para nuestro jardín hemos de olvidarnos de nuestras preferencias más románticas o sentimentales y centrarnos en los criterios técnicos que garantizarán un futuro espléndido para nuestros ejemplares y para nosotros. Si cuidamos estos detalles, los árboles nos devolverán incontables beneficios. Si tienes dudas sobre cómo, cuándo o cuánto podar en tu jardín, estaremos encantados de ayudarte a tomar decisiones informadas.
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