Si entendemos la jardinería como una práctica puramente estética y productiva (plantar, podar, recortar, regar y mantener) estaremos desaprovechando una oportunidad única de impactar positivamente en nuestro entorno. Conocer en profundidad los ciclos naturales de nuestras plantas, su manera de vivir y relacionarse de manera compleja con su entorno y sus compañeras del jardín, cambiarán la manera en la que miramos nuestros espacios verdes. La jardinería puede aportar más a nuestro entorno de lo que creemos y convertirse de este modo en una actividad regenerativa.
Si tienes la sensación de que en tu jardín podrías hacer algo más, estás en lo cierto. Muchas veces nos han hecho consultas sobre cómo cuidar el suelo, favorecer la biodiversidad y adaptar mejor el jardín al clima sin depender de un mantenimiento constante.

Nos alegra ver que la jardinería regenerativa va ganando adeptos año tras año ya que, en esencia, es una manera de diseñar y cuidar el jardín entendiendo que forma parte de un ecosistema vivo, dinámico y en continua evolución.
Jardines sostenibles
A diferencia de otros modelos más intensivos, un jardín regenerativo no busca la perfección inmediata. El objetivo es crear un espacio que mejore con los años, reduciendo su dependencia del riego, los fertilizantes o los tratamientos químicos, y limitando la reposición de especies mal adaptadas, enfermas o envejecidas.
Un buen punto de partida es el suelo. Un suelo vivo , estructurado y con materia orgánica suficiente es la base de cualquier jardín saludable. En lugar de sustituirlo, enmendarlo o asfixiarlo con pavimentos y soleras, en un jardín con criterios regenerativos optaremos por su protección, facilitaremos los procesos naturales y dejaremos que la magia de la naturaleza haga el resto.

El objetivo final ha de ser encontrar una comunidad ecológica equilibrada y autosuficiente mediante la elección de las plantas adecuadas, el manejo cuidadoso del suelo y la elección adecuada de labores de mantenimiento.
Mulching
Uno de los principios fundamentales de la jardinería regenerativa es no dejar nunca el suelo desnudo. Si la selección de especies no ha conseguido una cobertura del 100% podemos recurrir al uso de acolchados orgánicos. La reutilización de los restos de poda es una buenísima opción ayudando a proteger el suelo de la erosión, reduciendo la evaporación y alimentando la vida microbiana que es esencial para la salud de nuestras plantas.

Combinar el mulching con la limitación de toda perturbación del terreno innecesaria nos asegura que la estructura del suelo se conserve intacta evitando alterar los equilibrios naturales. En el fondo, cuanto menos hagamos, mejor. Y si hemos de hacer, que sea con criterio, informados y reduciendo al mínimo nuestro impacto.
Biodiversidad
Para tener un enfoque correcto en cuanto a los jardines regenerativos hemos de pensar en incluir la mayor variedad de especies posibles. Si, además, nos centramos en plantas autóctonas veremos reducido el uso de recursos, estaremos ofreciendo refugio y alimento a la fauna y los insectos polinizadores locales, así como a otros organismos beneficiosos.
En un jardín diverso nuestras plantas resistirán mucho mejor las plagas y enfermedades, y afrontarán sin problema episodios de estrés producidos por las altas temperaturas o la sequía.

Para lograr un buen equilibrio entre belleza y sostenibilidad y no quedarnos atascados en las cuatro especies más conocidas, es interesante contar con una buena guía botánica y los consejos profesionales adecuados
Bajo mantenimiento
En un jardín regenerativo, el mantenimiento no desaparece, pero se aplica con otra mirada. Lo principal es desarrollar nuestra capacidad de observación. Si entendemos el funcionamiento de nuestro jardín, utilizaremos menos las tijeras de poda, regaremos mejor y no nos dejaremos la piel, día tras día, luchando contra lo inevitable.
El jardín dejará de ser un espacio que hay que controlar constantemente para convertirse en un sistema que se autorregula.
Jardín Ecológico
La jardinería regenerativa es una inversión a largo plazo, tanto estética como ecológica. Los primeros éxitos tardarán algunas temporadas en verse pero, una vez hemos conseguido alcanzar los primeros equilibrios en el jardín, no habrá marcha atrás.

Si estás planteándote transformar tu espacio exterior en un jardín que cuide del suelo, del agua y de la vida que lo habita, estaremos encantados de acompañarte en el proceso.
Devolver al entorno aquello que antes era suyo por derecho es una experiencia que trasciende la jardinería para convertirse en un acto puro de generosidad y cuidado de la vida que nos rodea.
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